Cruzagramas

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miércoles, 27 de enero de 2010

Sobre Haikus

Dentro de la poesía japonesa se encuentran los haikus.
Es una composición poética dispuesta en tres versos de: 5, 7 y 5 silabas.

Tradicionalmente nace de la admiración que se despierta en el poeta, al contemplar la naturaleza. Es casi una exclamación de lo que ha nacido en su alma.



tejen el cerco
campanitas azules
suena la brisa



A pesar de la simpleza estructural, generalmente uno de sus versos da un salto de sentido. Hay algo que no está dicho. Abierto a la recreación de la sensibilidad de quien lo lee.

En la ciudad no siempre estamos en contacto con la naturaleza, por lo que creo que se puede conservar el espíritu del haiku, cuando uno se asombra en la intimidad. Como en el siguiente haiku.



en el jarrón
titilan rosas rojas
danza la vela



Por último incluyéndonos a nosotros mismos dentro del concepto de naturaleza, puede surgir un haiku como:



mis pensamientos
surgen desde la nada
¿de dónde vienen?

domingo, 17 de enero de 2010

Diapasón


¿Qué buscás en las palabras?
¿Comparás tu elocuencia
con el cerezo en flor?
La violeta en el jardín
ríe de tu noche desvelada.

¿Comparás tu misterio con la noche,
tu voz con el rumor del bosque,
tu pasión con el volcán,
y tu brillo con el relámpago?

Escucha tus latidos.
Serena tu mente.
El sol es omnipotente
El azul es inasible.
Vos sos el verso inconcluso
del incesante poema de la vida.
Y el único poeta:
Dios.

viernes, 1 de enero de 2010

Cuando el amor…


cuando el amor visite tu huerto
no pongas flores en el jarrón
ni avives en el fogón las ascuas
ni atrapes pájaros en las jaulas
sé como la flecha en el arco tenso

escucha los trinos de la aurora
y mira danzar las mariposas
huyan a las colinas verdes
donde comulgan las almas
y hacen rondas los niños
porque las horas más felices
siempre
son las que vendrán.


cuando el amor visite tu mar
no te sumerjas en la profundidad
no derrumbes tus sentidos
ni apures las arenas del tiempo
sé agua escurridiza de vertiente.

aspira con fuerza la brisa salobre
mira el horizonte confundido con el cielo
escucha el ruego incesante de las olas
y que el huracán en tu pecho suspire
para mecer el resplandor del trigal
porque el amor es como la luz
acaricia
solo para iluminar.



cuando el amor visite tu huerto
cuando el amor visite tu mar
cuando sea vino bermejo en tus labios
poema en tu voz
sombra en tu estío
candil del camino
y quieras retenerlo.



véndate los ojos y camina
sobre el precipicio
porque el amor no tiene casa
porque el amor consume como el fuego
porque es fuego
porque es pájaro que migra
en busca
de la eterna primavera.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Exposición de Melina



Me atrapó el color intenso
y la exquisita combinación.
Ronda un cierto control
que dispara la imaginación.
Hay sutiles sugerencias.
y cierta didáctica presente,
es Melina y el momento.



El tiempo capturado en flashes:
Soñar, despertar, crecer…
Y el tiempo partido en los relojes,
en fracciones, en instantes,
o desbordado en libertad.


Gracias Meli.



Puede ver los cuadros en:
http://www.melinalitauer.com.ar

domingo, 20 de diciembre de 2009

Que tren...Que tren... . (1ª Parte)



Parte I: Edmundo toma el tren.

Edmundo se levanto cargado de risas. Una sensación placentera y extraña como si le estuvieran haciendo cosquillas en el cuerpo pero del lado de adentro. Miró por la ventana el jardín. Los brotes frescos anunciaban el reverdecer, el aire cargado de aroma invitaba a aspirar con fuerza. No recordaba haberse sentido tan bien en toda su vida. Inmediatamente tomo la decisión de no ir a trabajar, para realizar un viaje a algún lugar nuevo, distinto, que lo sorprendiera. No fue una decisión como las que tomaba siempre, fue más bien un impulso que no supo de donde le nació. Y a continuación se entregó a cumplir su propósito. Se bañó, desayuno, se vistió con ropa cómoda y tomo un taxi hasta la estación terminal de trenes.
En el trayecto recordó lo feliz que se sentía cuando era niño y se iba de vacaciones en tren con sus padres. Recordó que siempre le compraban alguna revista de historietas para que se entretuviera y que jugaban a las cartas, y cuando se comenzaba a aburrirse llegaba la hora de ir al vagón comedor. Recordó también que en esos viajes sus padres estaban distendidos, sonrientes, y se apoderó de él una añoranza especial, como si ese recuerdo se hiciera más lento, como si estuviera demorando esa felicidad para poder retenerla un rato más.
Llegó a la terminal y cuando ingresó al hall dos empleados del ferrocarril, pero vestidos a la usanza antigua, con trajes azules y sombrero, lo invitaron a la inauguración de un viaje especial. No entendió demasiado, si estaban probando un nuevo destino turístico, o si era el pasajero un millón y por eso no le cobraban, pero si entendió con claridad que debía apurarse porque el tren ya estaba por salir.
Edmundo no reflexionó demasiado, al fin y al cabo estaba allí abierto a las posibilidades, a lo nuevo, y desde que se había levantado, minuto a minuto, iba de sorpresa en sorpresa. Llegó al andén. El tren era verdaderamente de lujo, con asientos reclinables forrados en cuero, los vagones bien iluminados con la luz natural de amplias ventanas.
Ni bien Edmundo subió al tren, éste se puso en movimiento con un largo silbato, recorrió la plataforma y entró en un túnel, y el vagón se oscureció. Un momento después, Edmundo estaba agolpado en una ventanilla como los demás pasajeros. Nadie podía creer lo que veían. ¿No habían salido de Retiro? ¿No debería haber aparecido la ciudad con sus altos edificios y la Villa del otro lado? Sin embargo el tren se desplazaba por una cornisa en plena montaña.

Continuará

sábado, 12 de diciembre de 2009

Ésto no pasará


no me digás que todo pasará
quedará tu mirada
quedará tu sonrisa
quedará tu voz
aunque ya no me mirés
aunque ya no me sonrías
aunque ya no me hablés
los momentos intensos
vivirán en los dos

no me digás que el tiempo ganará
que nos ganará la distancia
que nos ganará el olvido
que nos ganará la muerte
buscará la golondrina otro verano
cantarán los poetas al amor
apostaran a la vida los amantes
en sus lechos.

no me digas que ésto pasará
aunque ya no haya tierra
aunque ya no haya mañana
aunque ya no haya vida
por que nuestros momentos perfectos
son parte de Dios.

martes, 8 de diciembre de 2009

Hablamos...


hablamos…
y tu voz me serena
y también las palabras
son un camino en
nuestras vidas compartidas

hablamos…
y tu hermosura sigue
resplandeciendo aunque
tu piel ya no es tersa
aunque tu andar es más lento

y no son mis ojos
y no es el recuerdo
es ese sentimiento
que está intacto
flotando sobre el tiempo
para que entienda
la eternidad